jueves, 25 de diciembre de 2008

Parte 1

El día después

Parte 1

Caras de tristeza, una situación inesperada. Juan Cuesta acababa de comentarles a sus vecinos que el edificio estaba con termitas y que tenían que abandonarlo. Todos le vendieron su piso a Rafael y comenzaron a sacar sus cosas. Una vez sacadas todas las cosas, Mauri comenzó a decir que igual lo de que el edificio tenía termitas era mentira.

Emilio, Juan, Marisa, Coque, Mariano y Mauri desafiaron a los del ayuntamiento y subieron al 1ºB a decir que iban a abrir una investigación para saber la verdad sobre el edificio. En ese momento Rafael no tuvo más remedio que confesar, por miedo, que lo de las termitas era mentira, que todo había sido cosa suya para poder conseguir los pisos.

En ese momento, Isabel y Belén se abalanzaron sobre Rafael para conseguir los contratos de venta y los rompieron. Todos los vecinos le tiraron el cheque a la cara. Rafael se fue fatal tras ver que su plan había fracasado. Maria Jesús estaba algo decepcionada con Rafael, pero decidió acompañarle para que le diese una explicación. Los vecinos estaban muy contentos, ya que habían recuperado sus casas.

Estaban todos contentos, menos Higinio, por no volver a subir todas las cosas arriba. Ahora, Mariano no sabía si irse con Leonor a Marbella. Los vecinos organizaron una gran fiesta en casa de Mauri para celebrar que el edificio no se iba a caer y que ellos iban a continuar en el edificio. Al día siguiente, la mayoría se despertó con resaca, era el día después…

Emilio se despertó en la puerta del cuarto de contadores con una resaca del quince.

-Madre mía qué resaca-dijo Emilio-, ¡y cómo está el portal! Bueno, yo digo que han sido unos que han hecho botellón, si nadie se acordará de lo que ha pasado. ¡Papá tómate el kigüi…¿Papá?

Belén se había despertado pero estaba algo triste: Ana y Bea se habían ido al piso que se habían comprado en las afueras. Estaba triste, a pesar de que el juez la había dado como insolvente en el caso de la estafa al seguro. En ese momento llamaron al timbre: era Emilio.

-Emilio, ¿qué quieres?-dijo Belén-, ya te dije que no quería volver a verte salvo cuando nos divorciemos.

-Ya sé lo que me dijiste-dijo Emilio-, pero es que estoy muy mal: mi padre finalmente se ha ido a vivir a Marbella con Leonor.

-Lo siento mucho-dijo Belén-, pasa.

Los dos se sentaron en el sofá del salón.

-Yo también estoy triste-dijo Belén-, Ana y Bea se han ido. Me siento sola.

-No estás sola-dijo Emilio-, me tienes a mí.

-No me ralles la cabeza-dijo Belén-, ya te dije que no me iba a quedar ni contigo ni con Paco.

-Belén-dijo Emilio-, no puedo vivir sin ti, ahora que los dos estamos solos.

En ese momento Belén y Emilio se besaron. Paco estaba dolido tras el rechazo de Belén, pero al menos tenía el consuelo de que también había rechazado a Emilio, a pesar de que volvían a ser amigos.

Marisa, Concha y Vicenta tenían un problema: los del hotel de Benidorm las dijeron que no se podía anular la reserva, y que tenían que pagar el primer mes. Marisa y Vicenta le pidieron a Concha que lo pagase ella del dinero de debajo del colchón.

Mauri y Fernando estaban felices de haberse podido quedar en el edificio, pero no dejaban de pensar en lo lejos que ahora iban a estar Ana y Bea, y sobre todo, Ezequiel.

Juan colgaba en ese momento el teléfono. Había recibido una llamada de Natalia desde Cuba, donde estaba con Yago. Isabel se despertaba tras haberse pasado toda la noche en vela, no por la fiesta, si no por la niña. Josemi estaba contento de haberse quedado en el edificio, ya que ahora podría volver a intentar algo con Candela.

Maria Jesús había decidido romper con Rafael, ya que era un hombre que tenía maldad sobre la gente, y eso no le gustaba. En ese momento entraba en el 3ºB y descubría a Belén y Emilio acostándose. Rafael fue al edificio a colgar el cartel de “se vende” en el 3ºA. Él y Maria Jesús no se dijeron ni hola.

Maria Jesús fue como loca al 2ºB a comentarle a Mamen lo de Belén y Emilio. La noticia se corrió tan rápido hasta que se enteró Paco, que subió como loco al 3ºB y comenzó a pelearse con Emilio medio desnudo.

-¡Como la guerra de chicas en el barro!-comentaba Marisa en la casa.

-¡Chicos parad por favor!-dijo Belén.

-¡Eres una zorra!-dijo Paco-, ¡dijiste que no ibas a elegir a ninguno de los dos!

-Y lo mantengo Paco-dijo Belén-, no sé lo que me ha pasado.

-Nunca sabes lo que te ha pasado con Emilio-dijo Paco-, podéis hacer lo que queráis. A mí ya me da igual.

Todos los vecinos abandonaron la casa en ese momento detrás de Paco.

-Emilio por favor vete-dijo Belén-, necesito estar sola.

Emilio abandonó la casa mientras Belén se tumbó en la cama a pensar. Juan e Isabel estaban contentos por tener la casa con la reforma terminada, pero Yamiley no dejaba de llorar en todo momento.

Emilio estaba en la portería algo triste y mal por lo que había pasado, pero una voz conocida hizo que olvidase eso:

-¡Papá!-dijo Emilio-, ¿pero tú no estabas en Marbella?

-Estaba-dijo Mariano-, me he cansado de tanto mar.

-¿Qué ha pasado?-dijo Emilio.

-Que yo quería una relación abierta-dijo Mariano-, y ella no. Por eso cuando me ha visto con otra, se ha enfadado.

-¡Anda que a quién se le ocurre!-dijo Emilio-, ya verás cuando se entere Mauri.

-¡Mariano!-dijo Mauri entrando en la portería-, ¡le voy a partir la cara!

-¡Quieto Mauri!-dijo Emilio-, ¡no seas agresivo!

-¡¿Pero cómo no quieres que sea agresivo?!-dijo Mauri-, ¡le ha puesto los cuernos a mi madre!

-¡Y ella se los puso a tu padre!-dijo Mariano-, que en paz descanse.

-Ya nos veremos-dijo Mauri abandonando la portería.

-¿Y cómo que has vuelto conmigo?-dijo Emilio-, ¿me echabas de menos?

-Sí hombre-dijo Mariano-, y lloraba… es que dices unas tonterías.

Marisa, Concha y Vicenta pagaron la deuda del hotel de Benidorm mientras cotilleaban el regreso de Mariano. Mauri entraba en casa después de haber tenido una bronca con Mariano.

-No le soporto-dijo Mauri-, este hombre es peor que el demonio.

-Déjale-dijo Fernando-, algún día faltará y le echaremos de menos.

-Sobre todo eso-dijo Mauri-, hay que ver Fernando que para ser mi marido me conoces poco.

En ese momento llamaron al timbre. Mauri abrió la puerta:

-¡¡Bea!!-dijo Mauri.

CONTINUARÁ EN LA PARTE 2…

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